El mundo está estresado. No es nada nuevo que se hable del incremento de nuestros niveles de estrés y ansiedad, de cómo el ritmo de vida frenético que nos hemos ido imponiendo como sociedad debilita nuestra salud sin apenas percibirlo. …


El mundo está estresado. No es nada nuevo que se hable del incremento de nuestros niveles de estrés y ansiedad, de cómo el ritmo de vida frenético que nos hemos ido imponiendo como sociedad debilita nuestra salud sin apenas percibirlo. …

¿No te ha pasado alguna vez que por más que te empeñas en que algo salga como tú quieres, la vida te juega una mala pasada y termina ocurriéndote todo lo contrario? ¿Por qué el destino es así de caprichoso?, nos preguntamos. ¿Por qué a mí? ¿No puede salirme nunca nada bien?

La preocupación no es más que pensamientos que se generan en tu mente, pensamientos que tienes la sensación de no poder controlar, que te mantienen en estado de alerta y que te generan una sensación de angustia, estrés y ansiedad constante.

¿Por qué será que la mayoría de las veces culpamos de lo malo que nos pasa a factores externos a nosotros? ¿Somos realmente responsables de nuestras vidas? Si no fuera así, ¿por qué nos deberíamos de molestar en luchar por lo que queremos si en cualquier momento alguien o algo lo pueden tirar todo por tierra?