Te voy a contar una pequeña historia.

Había una vez, una humilde casa en la que vivía un matrimonio con sus 4 hijos: Julián, Andrea, Ramón y Marta.

Los padres de estos 4 jóvenes trabajaban día y noche para llevar a casa todo el dinero que podían. Con lo que ganaban no les llegaba para grandes lujos, pero sí que se aseguraban de que a sus hijos no les faltara comida, ropa y educación, además de darles una pequeña paga semanalmente a cada uno para que ellos mismos aprendieran a administrar su propio dinero.

Julián

Julián, el hermano mayor de 20 años era un poco cabeza loca. Le encantaba salir con los amigos, estar siempre en la calle y apuntarse a cualquier plan que se organizara. No quería estudiar, iba saltando de un trabajo a otro según le iba saliendo, porque con el poco dinero que le podían dar sus padres semanalmente poco podía hacer.

También le gustaba comprarse la ropa y tecnología que marcaba tendencia en cada momento entre su grupo de amigos o que veía en las redes sociales. Siempre había algo que necesitaba, y en cuanto reunía el dinero no dudaba en comprárselo.

A veces, incluso con el dinero que ganaba trabajando, no tenía suficiente para todos los planes que le salían o comprar su último capricho. Le tenía que pedir prestado dinero a algún amigo prometiendo devolvérselo en cuanto cobrara la siguiente paga, así que a menudo su paga semanal se veía reducida instantáneamente en cuanto la recibía por tener que pagar sus deudas.

No pensaba mucho sobre el futuro, lo único que quería era salir a pasárselo bien y comprar lo que quisiera en cada momento. ¿Qué sentido tenía ganar dinero si no era para disfrutar gastándolo? Ya se preocuparía más delante de ahorrar.

Andrea

Andrea, que acababa de cumplir 18 años, por otro lado, había ido aprendiendo poco a poco estrategias para invertir su paga semanal. Desde hacía algunos años consumía todo tipo de contenido online sobre finanzas. Estaba obsesionada con las inversiones y soñaba con la idea de poder multiplicar su dinero más y más.

En cuanto cumplió la mayoría de edad, empezó a probar todas las aplicaciones y plataformas que iba descubriendo sobre dinero e inversiones. Se informaba sobre las tendencias de inversión de cada momento e iba metiendo su paga semanal casi íntegra en un lado y en otro. A veces ganaba y a veces perdía, pero ella no dejaba de intentarlo una y otra vez.

Había empezado la universidad y trabajaba también de forma esporádica para ahorrar algo más e incluir ese dinero en sus inversiones. Estaba segura de que algún día conseguiría multiplicar su dinero hasta hacerse rica y no tener que trabajar tan duro como sus padres.

Ramón

Luego le seguía en edad Ramón, de 16 años, que era la hormiguita de la familia. Ramón ahorraba cada céntimo que recibía. Hacía algún plan con amigos, pero casi siempre buscaba planes que no le costasen dinero, como estar en algún parque o salir a hacer deporte, para poder ahorrar lo máximo posible.

Con sólo 16 años había conseguido tener ahorrado ya más dinero que sus hermanos mayores, y eso que aún no había empezado a trabajar. Él lo tenía claro, en cuanto empezara a ganar dinero trabajando seguiría ahorrando todo lo posible para comprarse pronto su propio coche y su propia casa, que eran sus mayores ilusiones.

Miraba de reojo lo que hacía su hermana Andrea y se decía que ni de coña metería él su dinero “a un sitio de esos”. Ni quería entender cómo funcionaba ni estaba dispuesto a perder un céntimo de sus ahorros jugándoselo en inversiones.

Marta

Y por último estaba Marta, la hermana pequeña de 14 años. Marta era, por decirlo de algún modo, el punto medio de los hermanos.

Le gustaba salir de vez en cuando con las amigas, hacer planes, y comer o cenar fuera, pero siempre se guardaba algo de la paga de cada semana para ahorrarlo.

Tenía muy buena relación con su hermana Andrea, y le fascinaba que su hermana mayor le explicara cosas de economía, dinero e inversiones, aunque realmente sólo entendiera la mitad de lo que le contaba. A veces le preocupaban los alti-bajos de su hermana, cuando un día estaba súper enfadada porque había perdido la mitad del dinero que había invertido y otros días le contaba lo feliz que era porque había ganado mucho dinero.

Marta no entendía por qué tenía que ser así y, aunque le parecía interesante el mundo inversor, sabía que a ella no le merecería la pena estar siempre con ese sufrimiento.

Un día, su hermana le contó que había otras formas de invertir el dinero sin tener que preocuparse tanto por las subidas o bajadas, lo único es que, según le contaba Andrea, a ella no le motivaban porque no se podía ganar mucho dinero de forma rápida como quería.

A Marta le pareció interesante este tema, así que empezó a informarse y unos meses más tarde, con la autorización de sus padres, consiguió abrirse una cuenta en una aplicación y empezar a invertir sus ahorros en lo que su hermana le había comentado, en fondos indexados.

A partir de ese momento se propuso meter de forma automática todos sus ahorros a esos fondos, ya fuera su pequeña paga actual como todo lo que ahorrara mes a mes cuando empezara a trabajar.

La pregunta es…

¿Con quién de estos 4 hermanos te identificas más?

¿Y quién crees que puede llegar a tener mejor bienestar financiero?

Sigue leyendo para descubrirlo

DINERO, DINERO, DINERO

El dinero nos lleva a todos de cabeza.

sistema capitalista

El sistema capitalista en el que vivimos nos da, por un lado, un estado de bienestar que nunca antes habríamos imaginado tener. Pero, por otro lado, nos genera una ansiedad por el dinero difícil de controlar.

Cuanto más tenemos, más necesitamos, más queremos y más gastamos.

Gastamos de forma desmesurada en cosas que nos generan placer de forma instantánea. Cosas que a veces no utilizamos más de 2 veces, o incluso otras de las que más tarde nos arrepentimos.

Y lo peor de todo es que, en esta vorágine consumista, muchos ni siquiera quieren pararse a pensar en los gastos que tienen, en cómo administrar el dinero que ganan, o en si serían capaces de afrontar cualquier imprevisto que llegue.

¿Qué es lo que hace que una persona pueda estar tranquila mentalmente en su relación con el dinero?

¿Podemos quitarnos la ansiedad que nos genera estar deseando que llegue el siguiente ingreso?

¿Qué podemos hacer para mejorar nuestro bienestar financiero?

¿QUÉ ES EL BIENESTAR FINANCIERO?

De acuerdo con el Consumer Financial Protection Bureau (CFPB), el bienestar financiero se define como el estado en el cual una persona puede satisfacer plenamente sus obligaciones financieras en curso, sentirse seguro de su futuro y tomar decisiones que le permitan disfrutar la vida.

En este sentido, es esencial comprender la conexión intrínseca entre la salud mental y las finanzas personales. El estrés financiero puede tener un impacto significativo en nuestra salud emocional, desencadenando ansiedad, depresión y otros problemas mentales.

dificultades económicas

Cuando nos enfrentamos a dificultades económicas, es común experimentar altos niveles de estrés, lo que puede influir negativamente en nuestra productividad en el trabajo y nuestras relaciones personales.

Del mismo modo, si nuestras emociones están fuera de control, es más probable que tomemos decisiones impulsivas con respecto al dinero, lo que puede llevar a la acumulación de deudas y a problemas financieros a largo plazo.

Por suerte, hoy más que nunca tenemos al alcance de nuestra mano muchísima información sobre formas de administrar nuestro dinero para que esto no ocurra. Si buscas un poco por internet encontrarás mil trucos, sistemas, e incluso algunas más dudosas recetas mágicas, para hacer crecer tu dinero o, al menos, poder tenerlo controlado.

¿Por qué entonces sigue habiendo tanta gente que ni siquiera sabe todos los gastos que tiene y que sólo se da cuenta de los gastos puntuales anuales el mismo mes en el que le llegan?

Miedo a la realidad, incomodidad ante el cambio

Por un lado, estas personas se dicen que no saben hacerlo de otro modo, ven la gestión del dinero como algo complicado; por otro lado tienen tanto miedo de afrontar su realidad que no quieren mirar cuál es su situación real actual; y por otro lado no quieren verse obligados a afrontarla y hacer cambios en ella.

En resumen, es más fácil quedarse como uno está, seguir en las dinámicas y comportamientos de siempre, que hacer el esfuerzo de cambiar esos patrones y tener que renunciar a una parte de ese modo de vida que nos define. Aunque eso suponga vivir estresado.

¿Eres de estas personas que prefiere no ver lo que hay para quedarse como está? ¿Esperabas una receta mágica para generar dinero rápidamente sin tener que hacer prácticamente nada? Entonces mejor que no sigas leyendo.

Si por el contrario estás preparado para dar el paso, realmente quieres cambiar tu situación financiera y empezar a sanar tu relación con el dinero afrontando los pasos necesarios para ello, no lo dudes y sigue leyendo.

AFRONTA TU REALIDAD

Lo primero de todo es saber cuál es tu situación actual.

control de ingresos y gastos

Necesitas saber en detalle cuáles son tus ingresos y gastos de cada mes. Y no sólo de un mes concreto, sino de cada mes del año.

Puedes preparar una sencilla tabla de Excel, buscar una plantilla, hacerla a papel y boli, o utilizar alguna de las mil aplicaciones que hay para registrar ingresos y gastos, lo que te resulte más sencillo.

Si decides hacer tu propia tabla, te propongo que cada columna sea un mes del año y en cada línea anotes primero tus ingresos y, a continuación, cada uno de los gastos más importantes que tienes de forma mensual, tanto los fijos semanales, mensuales y anuales, como los variables estimados.

La última línea será la del resultado, la de restarle a los ingresos todos los gastos.

Tabla de ingresos y gastos

Te podría quedar algo así:

 ENEFEBMARABRMAYJUN…
Ingresos      
Alquiler/
hipoteca
      
Luz, agua, gas…      
Combustible      
Cesta de la compra      
Teléfono, internet…      
(otros gastos fijos mensuales) – detallar      
(otros gastos fijos anuales: ITV, sellos vehículos, seguros…)
– repartirlos de forma mensual
      
(otros gastos variables)
– detallar
      
RESTANTE(INGRESOS – GASTOS)(INGRESOS – GASTOS)(INGRESOS – GASTOS)(INGRESOS – GASTOS)(INGRESOS – GASTOS)(INGRESOS – GASTOS)

Si te das cuenta, los gastos anuales los repartirás de forma mensual para ir ahorrando ese dinero a lo largo de todo el año, de forma que cuando llegue el momento del gasto lo tengas más que controlado. Así no te verás obligado a sacrificar tus ingresos de ese mismo mes y te deje a ti y a tu cuenta temblando.

Cuando tengas esta tabla bien definida, verás en la fila RESTANTE lo que tienes disponible inicialmente cada mes. Y aunque a primera vista pueda doler el resultado, es importante afrontar esta realidad, tu realidad, y dejar de ir a ciegas por la vida.

A partir de aquí es donde realmente puedes empezar a gestionar tu dinero: siendo consciente de dónde se te va, observando si hay algún gasto tonto que puedes quitar, previendo gastos fijos puntuales y, en resumen, tomando decisiones propias sobre cómo quieres empezar a distribuir tu dinero a partir de ahora.

CONSTRUYE TU NUEVA REALIDAD

Uno de los beneficios principales de preparar tu tabla de ingresos y gastos es que te ayuda a ver cuánto eres capaz de ahorrar para los objetivos que te quieras marcar a corto, medio y largo plazo. Puedes construir a partir de ahí tu nueva realidad, decidir conscientemente hacia dónde quieres dirigir tu dinero y marcarte planes personales a futuro.

Es cierto que si ganas bastante dinero puede ser más fácil ahorrar simplemente apartando algo de dinero cada mes. Y también es cierto que la mayoría de la gente, cuanto más gana más gasta, quedándose igualmente sin dinero a final de cada mes.

Sin embargo, cuando uno gana lo justo como para cubrir gastos, resulta muy complicado, por no decir imposible, ahorrar algo sin tener este control.

Tanto si ganamos más como si ganamos menos, si no tomamos conciencia de nuestras finanzas personales, nuestra mente nos va a contar alguna historia para no tener que dejar de hacer planes o comprar cosas innecesarias que su parte impulsiva le pide, procrastinando así el esfuerzo que conlleva, tanto registrar los gastos, como separar una parte de los ingresos para ahorrar:

  • “Yo no tengo tiempo ni ganas de estar rellenando tablas de estas”
  • “Si sé que no puedo ahorrar al menos 200€ o 300€, para qué me voy a calentar la cabeza”
  •  “Ahora mismo no me viene bien ahorrar, empiezo el mes que viene”
  • “Con lo duro que trabajo, me merezco darme mis caprichos”
  • “El dinero está para eso, para disfrutar gastándolo”
  • “Tengo que aprovechar la vida, que son dos días”
  •  “Cuando consiga ganar más dinero, empezaré a ahorrar”…

Estas frases van asociadas a unas creencias que tenemos interiorizadas y de las que ni siquiera somos conscientes. Aunque sobre este tema hablaremos en otro momento, ya que merece la pena tratarlo aparte.

De momento, para evitar estar luchando con esa parte inconsciente continuamente, lo mejor que podemos hacer es, como siempre, tomar el control de nuestras acciones desde nuestra parte consciente:

  1. Revisando los gastos que tenemos, eliminando o reduciendo al máximo los que no son necesarios.
  2. Buscando otras vías para generar ingresos extra.
  3. Automatizando de forma correcta nuestra gestión del dinero y ahorro.
  4. Marcando objetivos claros sobre dónde emplear los ahorros para tener un motivo de peso, una motivación, y no gastarlos en lo primero que se nos ocurra.

1. Revisión del gasto

Lo bueno también de ir haciendo la tabla de ingresos y gastos que comentaba más arriba, es que te obliga a revisar tanto todos esos gastos fijos que tienes domiciliados o automatizados, como los gastos variables que te van surgiendo cada mes.

Resulta increíble a veces darse cuenta de las cuotas a las que estamos suscritos sin saberlo o que utilizamos muy poco, los recibos que tenemos domiciliados desde hace tiempo con una compañía y nos está saliendo bastante más caro que si nos cambiáramos a otra, o simplemente las tontadas en las que se nos va el dinero en el día a día:

reducir gasto

Snacks, cafés de máquina o para llevar, antojos de comida rápida, parkings de pago, peajes, transporte privado, productos de cosmética innecesarios, propinas frecuentes, compras de impulso o en tiendas de conveniencia, caprichos varios… Es como si tuviéramos agujeros en el bolsillo o en la tarjeta por los que se nos va el dinero constantemente.

Puede haber mil variables diferentes dependiendo de la persona, pero lo que tengo claro es que, si nunca te has molestado en revisar los gastos que tienes y no sabes de cabeza todos los que tienes, seguro que hay margen de reducción de esos gastos.

Pero sobre todo, lo que más tenemos que revisar es nuestro gasto en bienes materiales y en ocio. ¿De verdad necesitas todo lo que te dices que necesitas? ¿De verdad no sabes estar un fin de semana sin hacer planes que supongan gastar dinero?

Te reto a que estés 1 mes sin comprar nada que no sea básico para subsistir y sin hacer planes que conlleven gastar dinero en ocio fuera de casa. Ahí es donde comprobarás realmente tu potencial de reducción de gasto.

2. Búsqueda de ingresos extra

Además de tu sueldo, ¿hay algo más que puedas hacer para generar unos ingresos extra?

Seguro que sí.

Vende cosas que ya no uses, publica tus viajes en coche en plataformas para compartir gastos, vende manualidades que sepas hacer, da clases particulares según tus conocimientos, imparte talleres de actividades que se te den bien, ofrécete para pasear o cuidar de mascotas, alquila tus habitaciones libres si tienes una casa en propiedad, vende tus propias fotografías, ofrécete como ayudante en ferias y eventos…

Hay mil opciones, todo es cuestión de encontrar la tuya, según tus recursos, preferencias y aptitudes.

Es cierto que a veces es el tiempo lo que no nos permite hacer nada más fuera de nuestro trabajo diario, pero seguro que con un poco de imaginación, aunque sólo sea de vez en cuando, puedes encontrar algún extra que se adapte a ti.

3. Automatización de la gestión y el ahorro

Sé que esto es un tópico y que es algo que se dice siempre como consejo básico, pero es que si no es así te va a resultar mucho más difícil ir generando ahorros: tómate la revisión de tu presupuesto y del ahorro como una obligación.

En cuanto a la revisión de tu presupuesto, automatiza este sistema de control anotando al final de cada día los gastos que has tenido.

automatización de las finanzas personales

Ve controlando cuánto sigues teniendo disponible fuera de tus gastos fijos previstos, si te has desviado en algo que quizás debas de tener en cuenta en siguientes meses, y cómo actuar en próximas ocasiones si hay algún gasto que quizás podrías haber evitado.

Y en cuanto al ahorro, ¿en cuánto has podido reducir tus gastos una vez que los has podido detallar y revisar todos en el primer paso? Ese importe es el que te puedes marcar como inicio para ahorrarlo.

No importa si son 200€, 100€, 50€ o 20€, sea lo que sea que ahorres está bien. Lo importante es sentirte orgulloso de hacerlo, generar ese hábito, y mostrar respeto hacia ti mismo, hacia tu salud financiera, igual que lo puedes hacer hacia tu salud física o mental.

Una vez tienes ese importe concretado, ábrete una cuenta específica para tus ahorros (si es una que te genera intereses, mucho mejor) y programa una transferencia automática a principios de mes desde tu cuenta general a tu cuenta de ahorro.

Además si consigues algún ingreso extra, como comentado en el punto anterior, destínalo también a tu cuenta de ahorro de forma inmediata. Es un ingreso que ni contabas con él. No dejes que la emoción del momento te haga gastarlo tontamente y aprovéchalo para seguir construyendo tu colchón financiero.

4. Objetivos a corto, medio y largo plazo

Por último, viene la parte más interesante.

¿Qué te gustaría hacer con los ahorros que vayas generando? ¿Qué necesidades, por un lado, tienes que cubrir y qué sueños, por otro lado, te encantaría cumplir?

Ahorrar te permite planificarte a futuro. A corto y medio plazo, te ayuda a cubrir ciertas necesidades que son más caras o que pueden surgir como un imprevisto, como la compra o reparación de un coche. A largo plazo, te puede permitir plantearte alguna meta que te encantaría ver cumplida.

vivir tranquilo con el dinero

Márcate objetivos concretos, medibles (con cuantía definida) y realistas según tu capacidad de ahorro, y si quieres ser un poco más ambicioso con esos objetivos, mira de qué forma puedes reducir aún más tus gastos y/o incrementar tus ingresos.

Motívate con esos objetivos, busca tus razones de peso para que la gestión activa de tu dinero no te suponga estrés o preocupación, sino que sea la herramienta que te permita vivir tranquilo y conseguir cosas que no podrías hacer de otro modo.

OTROS CONSEJOS PARA MEJORAR TU BIENESTAR FINANCIERO

Si quieres algunas ideas más sobre el tema, te recomiendo que le eches un vistazo a este documento preparado por la Fundación Bien-Estar con 101 consejos para mejorar tu bienestar financiero.

Para mí, la educación financiera debería de ser un pilar fundamental en los colegios e institutos. No entiendo cómo nos piden de pequeños que aprendamos de memoria mil conceptos que probablemente no necesitemos, pero no nos enseñan a cómo gestionar el dinero y los conceptos más básicos de finanzas personales como el control de ingresos, gastos y ahorro, o a saber diferenciar entre un activo y un pasivo.

Lo bueno es que nunca es tarde para aprender sobre el tema. Si no has leído aún nada sobre educación financiera, mi recomendación es que empieces con el libro de “Padre rico, padre pobre”, de Robert T. Kiyosaki.

Seguramente ya has escuchado hablar de él, pues se trata del libro número 1 en ventas sobre finanzas personales. Si no has escuchado hablar de él o no te has animado aún a leerlo, de verdad que merece la pena hacerlo, pues entenderás muchos conceptos básicos que te pueden ayudar a mejorar tu gestión económica.

VOLVIENDO AL PRINCIPIO…

Observando la forma de ser y actuar de los 4 hermanos de la historia con la que comenzaba este artículo, se puede intuir la relación que tiene cada uno con el dinero:

  • Julián: el derrochador impulsivo.
  • Andrea: la inversora kamikaze.
  • Ramón: la hormiga ahorradora.
  • Marta: la inversora cauta.

Obviamente son 4 perfiles muy marcados y caracterizados para que se vea la diferencia entre unos y otros, pero si miramos a nuestro alrededor seguro que tenemos gente cercana que tiende hacia cada uno de estos personajes.

Estarás de acuerdo conmigo que el personaje que parece tener una mejor relación con el dinero es Marta, la inversora cauta: ahorrando todo lo que puede y maximizando esos ahorros, a la vez que sigue disfrutando de los planes que más le gustan. Es decir, disfrutando del presente y teniendo en cuenta el futuro.

Como has visto en este artículo, no hace falta ser un genio financiero para prestarle un poco más de atención a tu economía personal y empezar a gestionarla como se merece. Es sólo cuestión de hábitos, como casi todo en la vida, y de buscar el equilibrio entre ingresos, gastos y ahorro.

Da igual el perfil que tengas ahora mismo, lo importante es darte cuenta de ello y empezar a decidir por ti mismo quién quieres ser a partir de ahora.

Por tu bienestar financiero.

Un pasito más hacia…

𝐔𝐧𝐚 𝐦𝐞𝐧𝐭𝐞 𝐬𝐢𝐦𝐩𝐥𝐞, 𝐮𝐧𝐚 𝐦𝐞𝐧𝐭𝐞 𝐟𝐞𝐥𝐢𝐳

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