¿Por qué a veces sentimos un vacío interior que, por más que intentamos, parece imposible de llenar? ¿Es ese vacío una señal de que no estamos viviendo una vida plena y llena de significado?

¿Acaso hay algún sentido que buscarle a la vida? ¿O es que en realidad la vida es esto, sin más?

A menudo nos encontramos buscando algo más, algo que dé sentido a nuestra existencia. Y creo que ahora, más que nunca, estas son algunas de las preguntas que muchos de nosotros nos planteamos.

La verdad es que sería maravilloso tener la respuesta a esas preguntas, esa gran respuesta que te ilumina y de pronto todo encaja, todo tiene sentido.

Sin embargo, su respuesta creo que es tan única como lo es cada persona.

No hay una única receta mágica que funcione para todos, que nos ayude a encontrarle significado a nuestra vida, ya que cada uno de nosotros tenemos nuestro propio conjunto de creencias, valores y experiencias que dan forma a nuestros respectivos caminos.

Vamos a explorar aquí diversas formas de descubrir y cultivar un sentido más profundo en nuestras vidas, a indagar en el significado de todo lo que nos rodea, ayudándonos a crear una narrativa personal que nos permita vivir de manera más auténtica y satisfactoria.

Y quizás incluso, aunque sea mucho más ambicioso, ayudándonos a encontrar nuestro camino particular, para ir rellenando ese vacío que se ha ido creando en nuestro interior.

EL SIGNIFICADO DE LAS PALABRAS

Vamos a empezar por algo aparentemente sencillo. Las palabras.

¿Sabías que tu propia interpretación personal de las palabras tiene el poder de transformar la narrativa que tu mente te presenta e incluso tus propias acciones?

La interpretación y comprensión de las palabras puede variar considerablemente de una persona a otra. Por eso es crucial encontrar tu propio significado de las palabras.

En mi caso, por ejemplo, me sorprendió mucho darme cuenta de que para mí la palabra compromiso significa atadura, obligación, inamovible, para siempre, casi una cárcel. Por eso no me gustaba el compromiso. ¿A quién le va a gustar atarse a algo de por vida, pase lo que pase?

En este sentido, si para mí es importante la libertad, el compromiso de cualquier tipo me supone una carga, algo que no me deja tener la libertad de cambiarlo cuando yo quiera porque tengo la obligación mental de mantenerlo.

Este significado yo no lo tenía presente, era más bien algo subconsciente que me hacía huir del compromiso, ponerme tensa ante la idea de comprometerme, incluso en cosas que realmente quería hacer.

Palabras con significado propio

Cuando te das cuenta de ese significado y lo analizas conscientemente, abres la posibilidad de darle un nuevo significado que a ti te sirva ahora mismo, que te ayude en lugar de que te resulte un problema.

Siguiendo con mi ejemplo anterior, decidí cambiar el significado que yo tenía interiorizado del compromiso y que me bloqueaba, por otro elegido conscientemente y que me puede ayudar.

Para mí el compromiso ahora no es algo inamovible, sino que es apostar por lo que yo quiero en este momento, poner mi alma en ello, y luchar por ello hasta que yo decida.

Si decido cada día que siga siendo así, me sigo comprometiendo, si un día veo que ya no encaja en mi vida, lo dejo de lado y a otra cosa mariposa. Por suerte (aunque a veces no nos demos cuenta), no hay nada grabado a fuego en esta vida.

Lógicamente habrá palabras que no te supongan ningún problema, que te sean indiferentes. No vamos a volvernos locos analizando todo nuestro vocabulario.

Pero sí que habrá otras que, sea por el motivo que sea, te afecten en tu vida e incluso te generen algún tipo de bloqueo físico, mental o emocional. Quizás son precisamente las palabras que evitas utilizar las que más tienen que decir, y las que hay que sacar al plano consciente para poder observarlas, transformarlas y utilizarlas en tu favor.

Se trata de una búsqueda personal que puede profundizar tu comprensión y apreciación de la comunicación y el lenguaje, de cómo te relacionas contigo y con el mundo.

Y para empezar con esta búsqueda, te dejo aquí una lista con algunas palabras. Observa cada una de ellas, reflexiona sobre su significado para tí y cómo te hacen sentir cuando las dices o te las dice otra persona. Puede que alguna de ellas lleve escondido algún mensaje limitante al quieras darle un nuevo significado en tu vida:

Libertad
Compromiso
Incertidumbre
Espiritualidad
Esfuerzo
Intimidad
Responsabilidad
Culpabilidad
Familia
Merecimiento
Vergüenza
Abandono
Moralidad
Egoísmo
Honra

QUÉ SIGNIFICA TU TRABAJO PARA TI

Por otro lado, el trabajo, nos guste o no, es uno de los aspectos más importantes de nuestra vida.

Excepto si tienes la suerte de no depender de un trabajo para ganar dinero y poder vivir medianamente bien, el trabajo normalmente ocupa gran parte de nuestro tiempo disponible.

Y si trabajar se lleva gran parte de nuestra vida, nuestra preciada vida, ¿por qué entonces parece que cada vez más lo vivimos con descontento, ansiedad y frustración?

Yo estoy bastante a favor de que, pasados unos años dentro de una misma empresa, si llega un momento en el que te cansas de tu puesto de trabajo, lo mejor es cambiar, ya sea a otro puesto dentro de la misma empresa o directamente a otra empresa diferente.

Los cambios despiertan la mente, te aportan nuevos aprendizajes y te ayudan a sentir que avanzas, que abres tus fronteras.

Sin embargo, hay veces que, sea por el motivo que sea, puede que cambiar no sea una opción. ¿Significa entonces que te tienes que resignar a que tu trabajo sea una mera forma de pasar las horas y ganar dinero, que tienes que vivirlo ‘sin pena ni gloria’?

Personalmente creo que no, que siempre puedes buscar incentivos que te ayuden a llevarlo un poquito mejor, a buscar la forma de que te aporte algo bueno, de que te encienda alguna chispa interior.

El trabajo ideal

No sé si existe el trabajo ideal.

Será porque yo no lo he encontrado todavía que más bien creo que no existe. Para mí lo ideal es no tener la obligación de trabajar y dedicar tu tiempo a lo que quieras.

Dicho esto, también creo que hay muchas formas de tomarse un trabajo. Puedes hacerlo amargado, estresado, con desgana o ansiedad, quejándote todo el rato, o también puedes decidir hacerlo poniéndole ganas, alegría e ilusión, dando las gracias por lo bueno que tiene.

Da igual las circunstancias. En realidad tú tienes la responsabilidad de decidir cómo quieres que todo te afecte en tu vida.

Está claro que hay casos y casos. En casos más extremos insisto en que lo mejor es cambiar. Pero si el estar mal en un trabajo es por falta de motivación y el sentimiento de vacío que a veces nos invade, ¿por qué no buscar una forma de buscarle un nuevo significado?

Incluso si te encuentras en una situación donde cambiar tus circunstancias actuales resulta imposible, puedes encontrar un sentido profundo en tu vida simplemente abordando cada acción que realizas como si fuera el asunto más importante del mundo.

Ponle interés a lo que haces, aprende más sobre el tema, piensa cómo puedes aportar algo nuevo a las tareas que desempeñas, a tus compañeros, jefes o cualquier persona con la que te relaciones en tu trabajo. Búscale el sentido a lo que haces y al rol que desempeñas.

Este enfoque no solo te proporcionará una perspectiva más positiva de tu situación, sino que también puede ayudarte a descubrir nuevas posibilidades.

EL SIGNIFICADO DE TUS RELACIONES

¿Qué significa para ti tener pareja? ¿Ser esposa/marido, madre/padre? ¿Cuál es tu función como hijo/a, como hermano/a, nieto/a…? Y en tus relaciones de amistad, ¿qué significan para ti las personas de las que te rodeas? ¿Qué quieres ser tú para ellos?

A veces damos por hecho el rol que nosotros debemos de tener o el que queremos que otros tengan para nosotros, y damos por hecho la forma en la que se supone que hay que relacionarse con ciertas personas de nuestro entorno.

Pero lo cierto es que nuestra forma de relacionarnos con los demás será diferente a como lo hacen otras personas, dependerá de nuestro sistema de creencias, de nuestra configuración mental. Si lo piensas bien, no hay ninguna forma de comportarse que sea “normal”.

Si te fijas en tu alrededor, en lo que te cuentan otras personas sobre sus relaciones, verás que cada uno nos relacionamos de forma diferente con nuestra familia, amigos, pareja o incluso desconocidos.

Unas familias necesitan verse a menudo, la unión y el contacto diario será lo más importante para ellas; para otras familias en cambio será importante la independencia de cada individuo y sólo necesitarán tener contacto de forma más esporádica. Algunas amistades sólo serán para salir de fiesta o hacer alguna actividad en común; otras serán tus confidentes y apoyo.

Hay veces que nos sentimos arrastrados por la costumbre y estamos relacionándonos de una manera en la que no nos sentimos realmente cómodos.

Por tanto, ¿qué tal si en lugar de comportarte de forma automática con cada uno de ellos, eres tú quien decide cuáles y cómo quieres que sean tus relaciones, el rol que tomas en ellas y lo que quieres que signifiquen para ti?

La relación ideal

Al igual que en el trabajo (o realmente todo en la vida), ¿qué nos hace pensar que existe una relación ideal?

Por supuesto, sí que existen relaciones sanas o nutritivas y relaciones tóxicas, pero dentro de una relación sana no tiene por qué haber un estándar de relación ideal que todo el mundo tenga que cumplir. Dependerá de lo que tú y la otra persona queráis/necesitéis.

Para unos, una relación ideal será la que le aporta aventuras, diversión, adrenalina; para otros la que le da tranquilidad, momentos íntimos y estabilidad emocional. Algunos necesitarán relacionarse con mucha gente, aunque sea de forma más esporádica o superficial, y otros en cambio preferirán tener menos relaciones pero mucho más profundas e íntimas.

Todo dependerá de lo que valoras tú en cada momento y con cada persona, cómo decides relacionarte con ellos.

Este tipo de decisiones moldean la dinámica de la relación y determinan su futuro, y no solo nos da control sobre nuestra vida social, sino que también nos permite construir relaciones que realmente reflejen quienes somos y lo que valoramos.

EL SIGNIFICADO DE TU VIDA

En resumen, y como ya adelantaba al inicio del artículo, encontrar el significado de tu vida es un viaje personal, único y en constante evolución. No es algo que se pueda alcanzar de la noche a la mañana, ni es el mismo para cada persona.

Lo importante es ajustar bien tu brújula de los valores para decidir conscientemente lo que quieres en tu vida, lo que es importante para ti, y a partir de ahí buscarle un significado a lo que haces con ella.

Quizás con lo que ya he ido comentando te sirve para empezar a darle a los diferentes aspectos de tu vida tu propio significado. Pero si no es el caso, aquí te dejo algunas estrategias más a nivel general que espero te sirvan de apoyo en esa búsqueda:

  • Descubre tus pasiones: Pregúntate a ti mismo qué es lo que realmente te emociona, qué te hace sentir vivo y lleno de energía. Estas son pistas que pueden guiarte hacia tu propósito en la vida.
  • Cambia tu narrativa mental: La historia que te cuentas a ti mismo acerca de tu vida y tus circunstancias puede tener un gran impacto en cómo te sientes acerca de tu vida. Intenta cambiar esta narrativa enfocándote en los aspectos positivos y en las posibilidades en lugar de las limitaciones. (Mini punto extra si reescribes esa historia con papel y boli para que realmente la hagas consciente).
  • Vive en el presente: A menudo pasamos tanto tiempo preocupándonos por el futuro o lamentándonos por el pasado que olvidamos vivir el momento presente. Haz todo lo que hagas como si fuera lo más importante, y encontrarás más significado en tus acciones diarias.
  • Finge hasta que sea real: Si no puedes cambiar tus circunstancias inmediatas, actúa como si ya hubieras alcanzado tus objetivos. Este «fingir» puede eventualmente llevarte a la realidad que deseas.
  • Contribuye a algo más grande que tú mismo: El verdadero significado a menudo se encuentra en la conexión con los demás y en la contribución a algo más grande que uno mismo. Busca maneras de servir a los demás y haz una diferencia en el mundo.

Darle sentido a tu vida es un proceso, no un destino. Así que disfruta del viaje.

Un pasito más hacia…

𝐔𝐧𝐚 𝐦𝐞𝐧𝐭𝐞 𝐬𝐢𝐦𝐩𝐥𝐞, 𝐮𝐧𝐚 𝐦𝐞𝐧𝐭𝐞 𝐟𝐞𝐥𝐢𝐳

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