¿Por qué será que la mayoría de las veces culpamos de lo malo que nos pasa a factores externos a nosotros? ¿Somos realmente responsables de nuestras vidas? Si no fuera así, ¿por qué nos deberíamos de molestar en luchar por lo que queremos si en cualquier momento alguien o algo lo puede tirar todo por tierra?

Vivimos en una sociedad que ha ido cayendo poco a poco en el círculo vicioso de la queja y la culpa, síntoma de lo que para mí es hoy en día la enfermedad crónica por excelencia: el victimismo.

VICTIMISMO

Resulta muy sencillo culpar a los demás de nuestra infelicidad o quejarse constantemente por no tener lo que queremos: en el trabajo, todo el mundo está hasta las narices del jefe y pensando en lo que harían si les tocara la lotería; en las parejas, el uno se queja de que el otro no hace lo que él quiere para hacerlo feliz; si tuviera el cuerpo de esta otra manera…; o si mis padres hubieran sido de otra forma…; es que la vida es muy dura; es que, es que, es que…

Nadie parece estar conforme con lo que tiene y quejarse de ello o culpar a otros nos crea la ilusión de hacernos sentir mejor. Aún más cuando la persona con la que te desahogas actúa de la misma manera o incluso te da la razón si estáis compartiendo esa misma experiencia.

Pero como dice el refrán: “mal de muchos, consuelo de tontos”.

Porque no hay consuelo en que los demás tengan mil quejas igual que tú, le cuentes a todo el mundo la poca suerte que tienes, o culpes al vecino de al lado por ello.

Lo único que conseguimos con todo esto es entrar en un bucle de negatividad y alejarnos más y más de nuestra felicidad.

lamento

Porque, ¿crees que si todo fuera como nosotros queremos seríamos totalmente felices? Rotundamente NO. Si fuera así, ¿por qué hay personas que parecen tenerlo todo y caen en depresión o incluso en el suicidio?

La felicidad es un camino a recorrer, es un tira y afloja constante de desafíos, aprendizajes y pequeñas recompensas. Es el sentimiento que más se diluye cuando más concienzudamente lo persigues.

Nada ni nadie tiene la culpa.

TÚ eres el único responsable de tu felicidad y de conseguir la vida plena que deseas.

RESPONSABILIDAD

Para empezar a ser realmente responsables de nuestra vida, lo más importante es empezar a distinguir entre dos conceptos que confundimos a menudo: ser responsable y ser culpable.

Si miramos las definiciones de ambas palabras en la RAE encontraremos:

culpa
  • Responsable:
    • Adj. –  Obligado a responder de algo o por alguien
    • Adj. – Dicho de una persona: que pone cuidado o atención en lo que hace o decide
  • Culpable:
    • Adj. – Que tiene la culpa (hecho de ser causante) de algo.

¿Y qué quiero decir con esto? Pues que muchas veces pensamos que si somos el responsable de algo significa que lo hemos causado, que somos culpables. Pero no es así.

Ser 100% responsable de tu vida no quiere decir que tengas la culpa de lo que te pasa, si no que eres el único que puede responder ante ello. Puedes tener o no la culpa de tus problemas, pero siempre tendrás la obligación de darles respuesta.

Si tu pareja te ha dejado, te han echado del trabajo, tienes una enfermedad, no tienes dinero, abusan de ti, o simplemente tienes un mal día, has de saber que tú, y sólo tú, tienes el poder de responder ante tales situaciones.

Sólo tú tienes la responsabilidad de hacerlo.

Del mismo modo, no puedes culpar a nadie por hacerte sentir mal. No son los demás los responsables de tu felicidad, sino tú mismo.

TÚ DECIDES

Puedes estar pensando que esto no es así, que claro que hay personas que te hacen sentir bien y otras que parece que lo único que quieren es joderte.

Como cuando alguien te hace un regalo o te halaga y te saca una sonrisa. O, por el contrario, alguien te grita e insulta y te hace sentir furioso, intimidado o triste.

Y a esto te diré que, claro que tu entorno te influye, al final somos animales sociales, necesitamos interactuar, compartir momentos y emociones con otros para sentirnos a salvo, sentir que somos parte de un grupo. Lo bueno que nos digan lo interpretaremos como aceptación, mientras que lo malo será muestra de rechazo.

Pero insisto, una cosa es que te influyan los demás y te generen unos sentimientos de forma automática, y otra muy distinta es que no puedas decidir posteriormente, cuando el mensaje ha sido analizado racionalmente, cómo responder ante esas situaciones.

Eres tú el que se siente bien o mal según la interpretación que le das a las acciones de los demás. Y eres tú el único que decide cómo interpretarlas.

responsabilidad

Nadie puede hacerlo por ti. Tú eres el dueño de los pensamientos y las acciones que puedes llevar a cabo para gestionar cada situación de una manera u otra.

¿Quieres llorar, quejarte y patalear para que los demás te consuelen y seas la pobre víctima a la que siempre le pasa todo lo malo? ¿O has decidido sobreponerte a la situación y luchar para que las cosas cambien?

¿Eliges encerrarte en tu mundo de desdicha y lamento? ¿O aprovechar las situaciones desafiantes para aprender, fortalecerte y levantarte cada día siendo una mejor versión de ti mismo?

Nadie puede decirte que la responsabilidad no pesa, que no duele en ciertos momentos. Nadie podrá decirte que es fácil, ni que se consigue de un día para el otro.

A veces para seguir adelante necesitarás desahogarte y llorar. Hazlo. Llorar es uno de los mejores mecanismos naturales que tenemos para liberar tensiones y calmar nuestro sistema nervioso.

Tropiézate, cáete, levántate, sacúdete el polvo, llora si hace falta, pero sobre todo sé consciente después de por qué te caíste y qué puedes hacer la próxima vez para evitarlo o levantarte más rápido.

Esos momentos serán tu mayor maestro.

Un pasito más hacia…

𝐔𝐧𝐚 𝐦𝐞𝐧𝐭𝐞 𝐬𝐢𝐦𝐩𝐥𝐞, 𝐮𝐧𝐚 𝐦𝐞𝐧𝐭𝐞 𝐟𝐞𝐥𝐢𝐳

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