Odio a mi pepito grillo, parece que me lo dice todo con ‘recochineo’.
Me pasa un poco la mano como ayudándome, diciéndome lo que necesito y lo que no para escaquearme de mis objetivos, para más tarde señalarme riéndose y poniendo la típica cara que te dice “ha, ya sabía yo que no lo ibas a hacer, te dije que no podrías…”





