¿No te ha pasado alguna vez que has tomado una decisión que creías buena y, sin saber exactamente por qué, en el fondo sentías que no era lo que tenías que hacer?

¿O has tenido una relación en la que, a pesar del amor que sentíais, vuestro modo de ver las cosas era tan diferente que resultaba imposible que la cosa funcionara?

Te dices a ti mismo que el trabajo que acabas de aceptar es lo que necesitabas, que te hará subir de categoría y de sueldo, pero luego en el día a día no estás a gusto, no te hace feliz.

Quizá hablas con tu pareja de comprar una casa y de tener hijos porque se supone que es el siguiente paso a dar, pero cada vez que sale el tema te da cierta ansiedad que no sabes muy bien de dónde viene.

Esto es lo que puede ocurrir cuando tus decisiones no están alineadas con tus valores.

QUÉ SON LOS VALORES

Voy a dejar de lado las definiciones oficiales para que, a mi parecer, se entienda mejor.

Para mí los valores son las características o aspectos que definen cómo actúa una persona y a las que ésta les da mayor importancia, tanto en su desarrollo personal como en sus relaciones interpersonales.

Son la base de nuestras decisiones y acciones. De cómo percibimos el mundo e interactuamos con él. Lo que nos ayuda a determinar si algo está bien o mal. Parte de lo que llamamos “instinto”.

valores

Por otro lado, los valores no tienen un significado objetivo para todo el mundo, sino que su significado variará para cada persona. Según sus circunstancias, como su cultura, situación familiar o nivel socio-económico, cada individuo interpretará los valores de una forma u otra.

Tampoco son algo que tienes o no tienes. Realmente todos tenemos todos los valores, sólo que a cada uno le damos diferente nivel de importancia. Cada persona tiene una escala propia de valores que le marcará sus prioridades y el estilo de vida que le hará más feliz.

 Y tampoco son algo inamovible que está grabado a fuego en ti y no puedes cambiar, sino que perfectamente pueden ir evolucionando y ganando o perdiendo relevancia en tu vida según la etapa en la que te encuentres. No tienes por qué darle el mismo nivel de importancia a la estabilidad en tu etapa de adolescente que conforme vas cumpliendo años, por ejemplo.

Tipos

A pesar de que podemos encontrar muchas otras formas de clasificarlos, como indicaba en mi propia definición yo prefiero hacer una categorización más sencilla y distinguir principalmente entre 2 tipos de valores:

solo

  • De desarrollo personal: son aquellos que te ayudan a sentir que estás creciendo personalmente. Digamos que son la gasolina de tu felicidad cuando estás sólo, o incluso a pesar de ello.

Ejemplos: aprendizaje, aventura, curiosidad, superación, creatividad o salud.

amigos

  • De relaciones interpersonales: son aquellos que te marcan las bases a la hora de relacionarte con los demás. Los que te hacen sentir bien cuando tú mismo los aplicas estando con otras personas o te gusta que otros los muestren hacia ti.

Ejemplos: honestidad, generosidad, competencia, influencia o trabajo en equipo.

Los dos tipos de valores son igualmente de necesarios para sentirnos plenos.

Lo importante es buscar el equilibrio entre ambos para tener cubiertas ambas facetas de nuestra vida, tanto la personal como la social.

Identificar los valores que son más importantes para ti, ser consciente de ellos y priorizarlos en el día a día, así como buscar el equilibrio entre ambos tipos de valores, será lo que marque la diferencia entre llevar la vida que realmente quieres o sentirte vacío sin ni siquiera saber el por qué.

POR QUÉ SON TAN IMPORTANTES

Los dos tipos de valores que he mencionado no sólo son una parte importante para sentirnos felices, sino que marcan la diferencia entre lo que tú consideras una buena y una mala decisión.

No siempre es fácil saber cuál es el camino correcto a tomar o en lo que emplear tu energía, tiempo o dinero, por lo que todo dependerá de a lo que le das mayor prioridad.

Por ejemplo:

  • Si para ti la salud es uno de tus valores principales y te ofrecen trabajar en la industria tabaquera, nunca te sentirás bien si decides aceptarla, por mucho que te paguen.
  • Si eres de las personas que valoran ante todo la libertad, una relación con alguien que siempre hace un drama y se cabrea cuando quieres hacer planes con los amigos será imposible que te haga feliz al 100%.
  • O si eres una persona extrovertida y sociable, siempre te compensará mucho más apuntarte a un deporte en equipo que hacerlo sólo en tu casa.
la brújula de los valores

Realmente los valores son la brújula que nos indica hacia dónde debemos de dirigirnos para alcanzar las metas que nos harán sentirnos motivados, satisfechos y plenos.

Cada vez que tenemos que tomar una decisión, las diferentes opciones posibles llevarán consigo una escala de valores asociada. Y la idoneidad de cada una de esas opciones para ti dependerá de si esos valores que conlleva están alineados con los tuyos o no.

Decisiones

Ya sea a nivel personal o profesional, si no eres consciente de tus valores, habrá veces que las decisiones que tomes o los caminos que vayas eligiendo sean simplemente los que te resultan más fáciles de seguir, los que otros quieren o te recomiendan, o incluso los que te surgen por azar.

Esto probablemente te llevará a un estado de estrés, frustración, tristeza o indiferencia que no te dejará sacar el máximo partido de ello y, por ende, ser feliz.

Sin embargo, tener claro cuáles son tus principales valores y ser consistente con ellos, junto con tomar decisiones inteligentes, hará que no te arrepientas de ningún paso que das, te sientas satisfecho y disfrutes de todo lo que hagas.

Tomar decisiones en torno a tus valores te ayudará a evitar ese sentimiento de estar desperdiciando tu vida porque has hecho simplemente lo que ha surgido en cada momento o lo que otros esperaban de ti.

Es tomar las riendas de tus decisiones y de tu vida, por muy doloroso que pueda resultar a veces.

Es llegar a los últimos años de tu vida con la tranquilidad de que no cambiarías ni una piedra del camino que has recorrido.

Porque nadie más puede vivir y ser feliz por ti. Sólo tú tienes ese poder.

CÓMO SABER CUÁLES SON TUS VALORES PERSONALES

Ahora que ya sabes qué son los valores y por qué son tan importantes, vamos a la base de todo: cómo identificarlos.

Quizás parándote un poco a pensar en los valores con los que más te sientes identificado, lo tienes claro y  puedes hacer rápidamente una lista con los tuyos.

O simplemente echándole un vistazo a uno de entre los miles de listados que aparecen en internet con todos los valores, para saber con cuáles te identificas más, es suficiente.

Pero si con ninguna de estas opciones lo ves del todo claro, o no sabrías ponerlos en orden de prioridad, puedes profundizar un poco más en el tema e identificar tus valores clave utilizando este sencillo ejercicio.

identifica tus valores

Identifícalos

El ejercicio que te propongo es el siguiente:

1 – Listado de valores: coge la siguiente lista de valores que he seleccionado, ya sea copiándola en una hoja de Word o a mano en una libreta, lo que más práctico te resulte:

Adaptabilidad Ambición
Amistad
Amor
Alegría
Aprendizaje
Armonía Autodisciplina Autoestima
Aventura
Ayudar
Belleza
Bien común
Bondad
Calidad
Cambio
Colaboración Comodidad Compasión  
Competitividad Compromiso
Comunicación
Confianza
Consideración Constancia Contribución
Control
Cooperación
Cortesía
Creatividad
Democracia
Determinación Diferenciación
Dinero
Disciplina
Discreción
Diversión
Educación  
Eficiencia
Empatía
Entrega
Escucha
Esfuerzo Espiritualidad Estabilidad
Estatus
Ética
Éxito
Fama
Familia
Flexibilidad
Fidelidad
Fortaleza Generosidad Gratitud
Honestidad
Honor  
Humildad
Independencia
Influencia
Iniciativa
Innovación
Integridad
Justicia
Laboriosidad
Lealtad
Libertad
Liderazgo
Naturaleza
Orden
Paciencia
Paz
Perdón
Perfección Perseverancia Planificación  
Poder
Prestigio
Privacidad
Prudencia
Puntualidad
Religión
Respeto
Responsabilidad
Retos
Sabiduría
Salud
Seguridad
Simplicidad
Sinceridad Superación Tolerancia
Trabajo
Tradición
Valentía

2 – Primer filtro: échale un vistazo rápido a cada uno de los valores y ve tachando directamente los que menos te definen, a los que les das una importancia media, baja o incluso ninguna.

  • No te lo pienses mucho, tacha por impulso lo que menos resuene contigo, sin pensar en si es bueno o malo que no seas así.
  • No consiste en dejar los valores que creemos que deberíamos tener o cómo nos gustaría ser, sino los que realmente nos definan ahora.
  • Si en algún valor tienes dudas, puedes preguntarte si otra persona te describiría de esa manera o simplemente lo omitiría. También puedes preguntarte si es un valor que tienes presente en tu día a día.
  • En este paso deberías de poder tachar al menos la mitad de la lista. Si tachas más de la mitad, mucho mejor.Si después de tachar te quedan aún más de la mitad, haz otra ronda y tacha algunas palabras más, a los que sólo les das una importancia media.

3 – Segundo filtro: una vez que te has quedado con menos de 40 valores, vamos a ir un paso más allá y hacer un nuevo filtro. Para ello, piensa en dos ejemplos reales en tu vida, uno en el que te hayas sentido súper feliz, motivado e ilusionado, y otro en el que te hayas sentido frustrado, triste y decepcionado, en cada una de las siguientes situaciones:

  • Estando sólo, sin que nadie influyera en lo que hacías
  • Estando rodeado de gente, con amigos, familia, pareja o incluso desconocidos

¿Puedes señalar de tu lista de valores los que estaban presentes y los que consideras que te faltaban en cada caso? ¿Qué es lo que hacía que en ese momento te sintieras bien o mal?

Poniéndote en las situaciones concretas y respondiendo a las preguntas, deberías de poder seleccionar los valores que están más presentes en tu vida, probablemente no más de 20, y tachar el resto.

4 – Priorizar: por último, pasamos a ponerlos en orden de prioridad. Para ello, escribe todos los valores que te han quedado en una lista en limpio y sepáralos en dos columnas, según el tipo de valor que consideras que es: desarrollo personal o relaciones interpersonales.

A continuación ve uno a uno haciéndote la siguiente pregunta:

¿Es este valor más importante para mí que el siguiente de la lista? Si tuviera que tomar una decisión importante, ¿me sentiría mejor si la tomara en base a este valor o al otro?

En el caso de responder que sí, dejas ese valor en el orden en el que está y pasas al siguiente.

Si es que no, lo bajas de posición y haces lo mismo con el siguiente de la lista.

Mueve hacia arriba y abajo los valores de tu lista según consideres que son más o menos relevantes y necesarios en tu vida.

Cuando termines, deberías de tener organizados todos los valores de mayor a menor relevancia, siendo los 5 primeros de cada columna tus valores clave.

Es posible que consideres un mismo valor de desarrollo personal o relaciones interpersonales. No pasa nada, no hay respuestas correctas o incorrectas. Como he comentado inicialmente, cada valor puede interpretarse de forma diferente según la persona. Lo importante es que tengas claro qué significa para ti y la importancia que tú le das.

CÓMO ACTUAR SEGÚN TUS VALORES PARA SER FELIZ

Una vez que ya tienes identificados tus valores, llega el momento de saber cómo utilizarlos y tomar decisiones en base a ellos.

Para ello, distinguiremos entre dos tipos de decisiones diferentes y veremos cómo aplicar tus valores en cada caso.

corto y largo plazo

Corto plazo

Son decisiones del día a día o que, como mucho, tienen impacto durante algunas semanas o meses. Se trata de pequeñas iniciativas que, si están alineadas conscientemente con tus valores, hacen que cada día cuente y sientas que has sacado lo mejor de él.

Algunos ejemplos serían tu tipo de alimentación, las tareas diarias que desempeñas en tu trabajo, las actividades que haces en tu tiempo libre, o cómo te relacionas con la gente que te rodea en cada momento.

La pregunta que nos tendríamos que plantear en este caso sería la siguiente: en base a los valores que he seleccionado, ¿qué podría hacer para utilizarlos diaria o semanalmente? ¿Cómo puedo aplicarlos en las diferentes áreas de mi vida?

Haz una lista de pequeñas acciones que puedes implementar en tu trabajo, con tu familia, con tu pareja y amigos, así como hobbies que podrías hacer en tu tiempo libre, ya sea apuntándote a algún grupo o haciéndolo tú solo.

Ejemplos:

  • Si en tu lista tienes valores relacionados con ayudar a los demás o la generosidad, quizá puedes apuntarte al algún programa de voluntariado o de donaciones. O cuando sepas que alguien de tus amigos o familiares necesita ayuda con algo, no dudes en ofrecerte a echarle una mano.
  • Si para ti es importante el aprendizaje, puedes hacer una lista de libros que puedes leer sobre algún tema que te guste, apuntarte a algún taller/curso para aprender algo nuevo, pedirle a tu empresa un plan de formación para mejorar tus conocimientos en el puesto de trabajo o simplemente ver tú mismo de qué manera puedes aprender nuevas aptitudes para desarrollar mejor tu trabajo.
  • Si eres una persona determinada, ambiciosa, con afán de superación y/o a la que le gustan los retos, márcate objetivos y nuevas metas de forma recurrente.

Cualquier opción que te plantees será buena, y cuanto mayor sea la lista de opciones posibles que estén alineadas con tus valores, más posibilidades tendrás de poder aplicarlos.

Lo importante es tenerlos lo más presentes posible en tu vida para interiorizarlos y no perderlos de vista, no perder tu brújula.

Largo plazo

Estas decisiones, por el contrario, son de las que pueden marcar un nuevo rumbo en la vida. Decisiones que tomas ahora pero que pueden tener repercusión a lo largo de varios años, que van asociadas a objetivos más ambiciosos o que no puedes conseguir de un día para el otro.

Decisiones sobre qué/dónde estudiar, en qué/dónde trabajar, el tipo de persona que quieres tener como pareja, si quieres formar una familia o en qué invertir una cantidad importante de dinero que has estado ahorrando durante varios años son buenos ejemplos de decisiones a largo plazo.

Aquí las preguntas podemos decir que hay que hacerlas en el sentido opuesto. Es decir, en lugar de coger tus valores y buscar cómo aplicarlos, lo primero sería pensar en las opciones que tenemos disponibles para después hacernos preguntas sobre qué valores representan cada opción.

La opción cuyos valores coincidan más con los nuestros debería ser, inicialmente, la que más deberíamos de considerar.

Más ejemplos:

  • ¿Trabajar en el extranjero o más cerca de tu ciudad? Mientras que la opción de trabajar en el extranjero es más adecuada para una persona que sea aventurera, le gusten los retos, los cambios y/o sea flexible, la opción de quedarse en su propia ciudad deberá de tener mayor peso si en cambio valoras más la seguridad, la prudencia o la familia.
  • ¿Comprarte una casa o vivir del alquiler? La primera opción puede ser más adecuada para alguien que priorice la estabilidad, la seguridad, la tradición (porque es lo común en su pueblo o familia) o incluso sea su forma de medir su éxito en la vida. La segunda opción es más para quien quiera más libertad, cambio o flexibilidad.

Insisto, ninguna alternativa posible es buena o mala, y nadie puede decirte la que es mejor para ti. Todo dependerá de lo alineada que esté esa opción con lo que tú más valoras y sepas que te hace feliz.

PARA TERMINAR…

Es importante tener claro que los valores no es algo que se consigue y ya está, no son un resultado o un objetivo final a alcanzar. Son más bien la dirección a tomar, un camino que nunca termina.

Si uno de tus valores es aprender, el hecho de estudiar una carrera, leerte un libro o hacer un curso no hará que des por zanjado el aprendizaje y ya no hagas nada más. O si es la aventura seguramente no te valga con hacer un viaje a lo loco y después ya te olvidas.

Éstos serán algunos de los objetivos que podrías marcarte para poner en práctica tu valor, pero cuando los termines deberías de empezar otra cosa para seguir aprendiendo.

A menos que tus prioridades cambien y decidas que hay otro valor en su lugar que te enriquece más.

En resumen, aunque este tema tiene mucha miga y hay incluso expertos que dedican su vida entera al tema de los valores, creo que para empezar a darle un poco al coco sobre esto y revisar los aspectos de tu vida que necesitan ser alineados, estos ejercicios te pueden ser de gran ayuda.

Cualquier idea/reflexión sobre el tema que quieras compartir, ¡no dudes en dejar tu comentario!

Un pasito más hacia…

𝐔𝐧𝐚 𝐦𝐞𝐧𝐭𝐞 𝐬𝐢𝐦𝐩𝐥𝐞, 𝐮𝐧𝐚 𝐦𝐞𝐧𝐭𝐞 𝐟𝐞𝐥𝐢𝐳

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